¿Quieres sentirte más feliz y disfrutar mucho más de esta Navidad? ¡Entonces, este artículo te va a encantar!

 

Hola, ¿cómo estás?

Imagino que volcada de lleno con las Fiestas que están ya a la vuelta de la esquina.

Te confieso que, mi principal deseo para esta Navidad, es conseguir que sea verdaderamente especial para ti. Y, por ese motivo y con esa intención en mente, escribí mi artículo anterior, en el que te proponía 10 estrategias infalibles para vivir tus Fiestas sin estrés. Si te lo perdiste, puedes leerlo de nuevo AQUÍ

Por otro lado, sé también que la Felicidad es un tema que te interesa especialmente. Hace poco escribí sobre eso un artículo con un regalo especial que tuvo muy buena acogida. Por si no pudiste leerlo, te lo dejo otra vez AQUÍ.

Lo sé: Parezco Mamá Noel con tantos regalos. ¡Y me encanta…jajaja! 😉

En este nuevo artículo, me gustaría proponerte 10 cosas que puedes hacer esta Navidad para sentirte más feliz.  Y, ojo, sigue hasta el final, porque… ¡tengo una sorpresa que te va a encantar! 😉

Las he escrito teniendo en cuenta algo en lo que, seguramente, estarás de acuerdo: una de las cosas que más felices nos hace es relacionarnos con los demás, estar con nuestros seres queridos y compartir con ellos. Por ese motivo, mis 10 propuestas  tienen que ver con eso. Y, por supuesto, como te comenté en mis propuestas anti-estrés, no es necesario que sea Navidad para ponerlas en práctica. ¡Puedes hacerlo durante todo el año! Es solo que, parece que en Navidad estamos más predispuestos y he pensado que proponiéndotelas ahora, te resultaría más fácil aceptarlas y ponerlas en práctica.

¿Te animas a conocerlas?

 

1 Deseos de bondad:

 

Te confieso que esta propuesta es una de mis favoritas y me encanta.

Se trata de que, cuando vayas andando por la calle, cada vez que te cruces con una persona, cualquier persona, le envíes mentalmente en silencio un buen deseo. Por ejemplo: «Que tengas un buen día», «Que seas feliz», «Que tengas salud», «Que te vaya bien», «Que consigas lo que deseas», «Que pases unas Felices Fiestas», «Feliz Navidad», etc., etc…

Elije a la persona que quieras, al azar, y, de corazón, con todo cariño, envíale tus buenos deseos. Decide tú a cuántas personas y a qué ritmo quieres hacerlo, pero, no dejes de practicarlo, porque, te aseguro que te sentirás genial.

Puedes también ponerlo en práctica cuando entres en una tienda, o en un bar o restaurante, enviando tus buenos deseos a todos los que estén allí en ese momento.

Y también, por supuesto, puedes practicarlo con tus familiares, amigos y seres queridos. Puedes hacerlo cuando estén presentes o, incluso si no están cerca y simplemente piensas en ellos. Yo tengo mi lista de personas a quienes cada día les envío mis buenos deseos. ¿Por qué no te haces tú la tuya?

Ten por seguro que tus buenos deseos llegarán a su destino y serán recibidos. Te aseguro que te sorprenderás de la magia y el poder que tiene el pensamiento. ¡Y si no, haz la prueba y verás! 😉

 

2  Cadena de agradecimiento:

 

Puedes ponerla en práctica cada vez que comas, cocines o sostengas algún alimento en la mano. Se trata de imaginar a todas las personas que han hecho posible que este alimento llegue hasta ti.

Primero, alguien, puede que en un país muy alejado del mundo, sembró una semilla y puso su esfuerzo y dedicación para que ese alimento creciera, incluso con condiciones meteorológicas realmente adversas. En alimentos de origen animal, alguien procuró sus cuidados a esa criatura o a su fruto (leche, huevos), para que llegara hasta ti en las mejores condiciones. Si su origen es marino, alguien llegó incluso a poner en riesgo su vida para conseguir que este alimento esté hoy en tu mesa. Puede ser que alguien preparara o procesara esos alimentos de alguna manera para que tú pudieras disfrutarlos (quesos, embutidos, pasta, galletas, latas…).

Todos ellos, todas esas personas anónimas, lo hicieron para vivir, por sus familias, pero, también por y para ti.

Después piensa en todas las manos que, de una forma directa o indirecta han puesto su grano de arena para que tú hoy puedas comer o cocinar este alimento. Recolectores, envasadores, transportistas, almaceneros, distribuidores, reponedores, vendedores, tenderos…

Piensa en los que los han puesto a la venta para ti, y en todos los que han hecho posible que tú hayas podido comprarlo. Incluso la persona que recoge los carros en el supermercado ha tenido algo que ver en ello. Y todos, además de hacerlo para alimentar a sus familias, lo han hecho para alimentarte a ti.

Ahora piensa en la persona o personas que lo han preparado y cocinado, aunque hayas sido tú misma.

Y a todos ellos, a todas esas personas que han hecho posible que esa comida esté hoy en tu mesa, de todo corazón, dales las gracias.

Date cuenta cómo tu comida es una forma maravillosa de tomar conciencia de lo conectados que estamos todos, incluso con personas que jamás conoceremos. Y date cuenta de que, sin ellas, no podríamos comer esto que comemos hoy.

Puedes repetir esta práctica con otras muchas cosas valiosas que están en tu vida: la ropa que te pones cada día, los libros que lees, la música que escuchas, tu casa y todo lo que está dentro de ella…

 

3 Escucha amorosa:

 

Seguro que estarás de acuerdo conmigo en que el secreto de una buena relación está en tener una buena comunicación. Pero, desgraciadamente, resulta que, cuando participamos en una conversación, normalmente, lo único que hacemos es esperar a que la otra persona acabe de hablar para poder soltar nosotros eso tan importante que tenemos que decir.

No es una verdadera conversación, sino un monólogo en el que otra persona participa, pero, en realidad, no sabemos escuchar de verdad, con Amor, desde el corazón, y, en realidad, solo pensamos en nosotros.

Para escuchar de verdad, necesitamos estar presente incondicionalmente con lo que la otra persona nos dice y no pensando en lo nuestro. Necesitamos escuchar sus palabras, qué dice y cómo lo dice, y captar todo el mensaje en su totalidad: tanto lo que dice, como lo que no dice.

¿Cuál es su tono de voz? ¿Qué emoción transmite? ¿Cómo está su cuerpo? ¿Qué quiere decirme realmente?

Y algo también muy importante: ¿cómo me siento yo con eso que está diciendo? ¿Qué efecto provoca en mí? ¿Cómo reacciona mi mente y cómo quiere participar? ¿Puedo darme cuenta de cuándo surge en mí esa necesidad mía de responder y decir lo mío? ¿En qué momento he dejado de prestar atención de verdad a lo que la otra persona me está diciendo?

Estar presente de verdad cuando otro ser humano quiera hablarte es una de las cosas más generosas que puedes hacer por los demás. Y, además, el grado de complicidad y conexión mejorará espectacularmente. Disfruta de ello y verás como te sientes genial.

 

4 Date las gracias:

 

Cuando se trata de dar las gracias, suele resultarnos bastante fácil hacerlo con los demás, pero, sin embargo, no sabemos hacerlo con nosotras mismas.

Te propongo algo para mejorarlo: tómate unos minutos al día para agradecerte a ti misma todo lo bueno que has hecho.

Seguro que, además de cosas importantes y evidentes, hay muchos pequeños detalles diarios tuyos dignos de agradecer.

Recuerda cuando has ayudado a alguien que tenía un problema y te necesitaba. Qué cosas has hecho por el simple placer de hacerle la vida más fácil a alguien.

Y algo muy importante y también muy difícil de hacer: date las gracias por algo que has hecho para ti misma. Recuerda esa dura sesión de gimnasio, esa comida sana que te has preparado, esa siesta que te has permitido, ese trabajo tan duro, tan bien hecho y acabado a tiempo…

Intenta darte las gracias cada vez que seas consciente de hacer algo generoso y amable, sea por ti o por otros. Te sorprenderás de cuántas cosas puedes agradecerte a lo largo de día, a pesar de tus resistencias a hacerlo.

 

5 Las ventanas del alma:

 

Cada vez que te comuniques o te relaciones con alguien, mírale a los ojos, intentando verle sin etiquetas, sin juicios, sin expectativas.

Tus ojos hablan tanto como tus palabras. Puedes decidir mirar con Amor, con aceptación incondicional y con presencia, o puedes decidir ignorar al otro y no verle de verdad, aunque le estés mirando. Y, desde luego, la diferencia entre una y otra manera de actuar será abismal.

¿Adivinas cuál es la que más puentes tenderá y más barreras derribará?

Se suele decir que los ojos son los espejos del alma. Yo prefiero decir que son ventanas por las que podemos asomarnos al alma de la otra persona y relacionarnos de verdad, de corazón a corazón. Pruébalo y ya me contarás.

 

6 El mejor regalo que puedes hacer:

 

En esta época del año, suele ser muy habitual gastar montones de dinero comprando cosas que, la mayoría de las veces, no son necesarias. Compramos por comprar, porque toca hacerlo. Pero, nos olvidamos de algo muy importante, del mejor regalo que le podemos hacer a alguien. ¿Sabes cuál es?

Te dejo aquí un artículo en el que te lo cuento con detalle. Para mí, es un artículo muy, muy especial, porque es el primero que escribí como bloguera, cuando esta web desde la que me lees solo era una semillita que aún no había visto la luz y mi querida amiga y excepcional coach minimalista María Elena Cuadrado me cedió tan generosamente su casita digital para que yo pudiera publicar mi artículo justo a tiempo para la Navidad.

Te lo dejo AQUÍ

¡Espero que te inspire y te dé muchas ideas! 😉

 

7 Mira con el corazón:

 

Esta propuesta consiste en solo ver a las personas tal y como son. Parece algo muy sencillo, pero, no lo es tanto.

Cuando miramos a otras personas, sobre todo, si son desconocidos, tendemos a adjudicarles historias de todo tipo. Emitimos juicios. Las consideramos atractivas o no. Inventamos relatos enteros basados en detalles mínimos, sin apenas información.

En lugar de hacer eso, te invito a mirar a cada ser humano como lo que es: solo una persona. Como tú. Hazlo sin juicios, sin expectativas, sin los filtros de nuestros prejuicios y opiniones.

Se trata de poner la intención de verles en detalle, con atención, pero, apartando todo el parloteo que nos llega a la mente. Así, cada vez que te des cuenta de que tu mente trae alguna historia, date cuenta y apártala, y solo mira, sin más. Observa qué ves: ¿ves alegría? ¿Tensión? ¿Tristeza? ¿Cansancio? Conecta con la esencia de esa persona, con su humanidad. Ella sufre y padece igual que tú y su máximo objetivo, igual que el tuyo, es, simplemente, ser feliz.

Cuando pones a la Aceptación Incondicional en tus ojos y miras con el corazón, todo cambia. Te invito a practicarlo, y ya me contarás la diferencia 😉

 

8 Balance diario agradecido :

 

Cada noche, antes de irte a dormir, haz un balance de tu día y de todo lo que has vivido y agradece mentalmente todo lo de bueno que ha habido en él.

No tienen que ser grandes cosas. Cualquier cosa sencilla y pequeña que te haya procurado alegría y bienestar sirve.

Recuerda también a las personas que han participado en ello y agradéceles mentalmente su generosidad.

Si te acostumbras a hacer balance de cada día, valorando todo lo de bueno y valioso que ha habido en él, te aseguro que, poco a poco, conseguirás alejar la negatividad de tu vida y te sentirás más positiva, optimista y feliz. Pruébalo y verás como es así.

 

9 Saca tu Buda de Oro:

 

Me gustaría contarte una bella historia que es absolutamente real:

En Bangkok se encuentra el Templo de Wat Traimit, también llamado Templo del Buda de Oro. Allí descansa el buda de oro macizo más grande del mundo que mide 4,6 metros de alto y pesa 5 toneladas.

Al lado del buda, dentro de una vitrina, se encuentra un trozo de arcilla y una carta que cuenta la siguiente historia:

A principios de los años 1930, unos trabajos de acondicionamiento de las orillas del río Chao Phraya, cerca del barrio chino de Bangkok, requirieron la destrucción de un viejo templo abandonado que contenía una estatua de Buda en estuco dorado. Como era impensable destruir la estatua, a pesar de su aspecto poco atractivo, se decidió trasladarla al Wat Tramit, una pagoda de poca relevancia, como hay tantas en la ciudad, que estaba en el barrio chino. El templo no tenía edificio apto para almacenarla, y la estatua estuvo 20 años en el exterior, bajo un simple techo de chapa.

En 1957 un grupo de monjes de ese templo tuvieron que mover ese Buda hasta un nuevo local, ya que el monasterio iba a cambiar de sitio para dar lugar a la construcción de una súper-carretera que atravesaba Bangkok. Cuando la grúa comenzó a levantar al gigantesco ídolo, el peso era tan grande que se empezó a resquebrajar. Para empeorar las cosas, comenzó a llover. El jefe de los monjes, que era consciente del daño que podía sufrir el sagrado Buda, decidió bajar la estatua al suelo y cubrirla con una gran lona, a fin de protegerla de la lluvia.

Esa noche el monje fue a examinar al Buda. Introdujo una linterna debajo de la lona para ver si la estatua estaba seca. Cuando la luz llegó a las hendiduras de la arcilla, notó que de ellas salía un pequeño resplandor, y pensó que era extraño. Mirando más de cerca se preguntaba si había algo debajo de la arcilla. Fue al monasterio en busca de un cincel y un martillo, y empezó a romper la capa de cerámica. A medida que sacaba fragmentos, el pequeño resplandor se hacía cada vez mayor y más brillante. Pasaron muchas horas de trabajo antes de que el monje se encontrara cara a cara con el extraordinario Buda de Oro sólido.

Los historiadores creen que varios cientos de años antes del descubrimiento del monje, el ejército de Burma iba a invadir Tailandia (llamada entonces Siam). Los monjes siameses, dándose cuenta de que su país sería pronto atacado, cubrieron su precioso Buda de Oro con una capa exterior de arcilla, para impedir que los soldados de Burma tomaran su tesoro como botín. Desgraciadamente, parece que los soldados sacrificaron a todos los monjes siameses, y el bien mantenido secreto del Buda de Oro permaneció intacto hasta ese predestinado día de 1957.

Y ahora tú me diras: «¿Y por qué me cuentas esta historia, Ana?»

Pues te lo explico ahora mismo:

Todos somos como ese Buda de arcilla, cubiertos con un caparazón de dureza fabricado por nuestro temor, y sin embargo debajo de cada uno de nosotros existe un “Buda de Oro” que es nuestro verdadero yo.

Como el buda, nuestra caparazón exterior nos protege del mundo. Nos ocultamos detrás de una máscara, escondiendo nuestros verdaderos tesoros, por miedo, desconfianza, rabia, rencor… y nuestro verdadero tesoro se esconde dentro y queda oculto a los ojos de todos.

Te invito a sacar a la luz a tu Buda de Oro, a aportar lo mejor de ti en cada momento de estas Fiestas.

Que la luz de la bondad y el Amor que anidan en tu corazón iluminen esta Navidad. 

 

10 Disfruta y Comparte con tus seres queridos:

 

No hay nada que nos haga más felices que disfrutar y compartir buenos momentos con nuestros seres queridos. 

Pasar tiempo juntos y compartir alguna actividad divertida y entretenida, es algo que quedará en nuestro recuerdo para siempre y que nos hará aumentar muchísimo nuestras reservas de AMOR.

Cualquier actividad que nos guste, puede servir…

Por ejemplo, algo típico en estos días es realizar la decoración navideña en familia

Pero, estas fechas además, se prestan especialmente para hacer balance del año que está punto de terminar y para poner en marcha nuestros nuevos propósitos (a mí me gusta más llamarles deseos o sueños…) para el nuevo año que va a comenzar.

Es la mejor forma de darnos cuenta de todo lo que hemos avanzado y de ver hasta dónde hemos llegado, para, a partir de ahí, elaborar nuestros planes para el Año Nuevo. También es lo mejor para agradecer, para perdonar y para dejar ir lo que ya no sirve…

¿Y que es lo mejor para pedir que un sueño o un deseo se cumpla? Pues por supuesto, una estrella

Además, es de todos sabido que las actividades que estimulan nuestra creatividad, nos hacen sentir muy bien. Pintar, colorear, escribir, recortar…

Y, si me conoces, ya sabes que soy una fan de la meditación, y, una de las formas más creativas de meditar y conectar con nosotras mismas es pintar mandalas

Jajajaja, parece que ya estoy viendo tu cara y, ahora mismo te estarás preguntando que a dónde quiero llegar, ¿verdad?

Pues te lo cuento ahora mismo: como te había dicho más arriba, tengo un REGALO muy, muy especial para ti.

Es algo que he elaborado especialmente para este artículo con mucho AMOR y que espero que te guste, porque reúne todos los ingredientes de los que te acabo de hablar (ya te he dicho que tengo alma de Mamá Noel…jajaja).

Te presento, en exclusiva para ti un Imprimible Especial de Navidad:

Son unas estrellas que combinan el balance del año que se va, los buenos propósitos (deseos y sueños) para el nuevo, el pintado de mandalas, las manualidades y la decoración navideña TODO EN UNO. Y están pensadas para toda la familia, para que puedan disfrutar grandes y pequeños 😉

A mí me encanta hacer estas cositas y, mientras escribía este artículo, me sucedieron varias cosas que me dieron la idea:

  • Una fue que estoy escribiendo mi Cuaderno de Propósitos 2017 que me regaló mi querida amiga y excepcional coach estratégica María Mikhailova con su Curso SelfCoaching (que, por cierto, te recomiendo muchísimo,  porque es fabuloso).
  • La otra fue que en el súper de mi barrio en estos días han puesto a la venta unas pequeñas estrellas de cartón para colorear y poner en el árbol de Navidad y, el dinero recaudado va destinado a varias ONG de ayuda a la infancia y a los mayores. Yo compré varias y las tenía encima de mi mesa, mientras escribía este artículo.
  • Por último, andaba buscando mi propuesta número 10 para poner en este artículo. Sabía que tenía que ser algo para hacer en familia, pero, no terminaba de dar con la idea.

 

Y… ¡de repente me vino la inspiración y se me encendió la bombilla! ¿Y si elaboraba mis propias Estrellas para el árbol con propuestas de Coaching y Mandalas para meditar?  

Y aquí está el resultado… Me ha llevado muchas horas de trabajo pero, creo que han valido mucho la pena, porque, ¡me han quedado preciosas!

Puedes descargar las Estrellas-Mandala-Cumplesueños AQUÍ

Por favor, ¿me dirás si te han gustado? Y, sobre todo, ¿me envías alguna foto con ellas? Yo prometo también poner las mías, porque, por supuesto, estoy ya preparándome con mis hijos para ponerme manos a la obra (perdón… a la Estrella…jajaja).

 

*******************

Bueno, pues hasta aquí este segundo artículo especial de Navidad que viene cargadito de regalos, como corresponde en estas fechas.

Espero que te haya gustado y que realmente te aporte pautas para que puedas vivir estos días con mayor Alegría y Felicidad.

Si te ha gustado, como siempre, te animo a compartirlo con otras personas, para que pueda llegar más lejos y, entre todas, podamos formar una gran cadena humana de Amor y Felicidad, y, además, ¡decorar muchos árboles de navidad!  🙂

Y a ti, ¿qué te aporta más Felicidad en Navidad? ¿Qué sueles hacer en estos días con tus seres queridos? ¿Hay alguna tradición o alguna costumbre especial que sigáis en tu casa durante las Fiestas?

¡Cuéntamelo en los comentarios, que estaré encantadísima de conocerlo y comentarlo contigo!

¡Ah!, ¡y espero tus fotos! 😉

Nos vemos muy pronto por aquí otra vez.

«Que la Paz, la Felicidad y el AMOR reinen en tu casa y en tu corazón esta Navidad»

 

 feliz-navidad

Un fuerte abrazo

Logo-Ana-Costa