¿En algún momento has sentido que no estabas viviendo la vida que realmente querías vivir?

Si es así, estoy convencida de que este artículo te va a encantar…

Hoy tengo el enorme privilegio de contar con la colaboración de la extraordinaria coach Cristina Ramón de larevoluciondelcorazon.com.

Ella, además de ser mi paisana y una de las mejores amigas que tengo en el mundo online, es una gran profesional, generosa, sensible y con una de las miradas más profundas y agudas que conozco para el emprendimiento femenino.

Por ello, estoy muy feliz de poder contar con ella aquí hoy y estoy convencida de que su artículo te va a encantar.

¡Muchas gracias, Cristina!

Te dejo ya con ella 🙂

 

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Primero de todo dar las gracias a Ana que tan amablemente me ha abierto su casa virtual para que publique este post….

¿Te sientes a menudo atrapada entre lo que se espera de ti y lo que te gustaría hacer de verdad?  Sobre todo en lo que respecta al terreno laboral esta contradicción puede suponer una tremenda fuga de energía…

Me llamo Cristina Ramón y hoy quiero compartirte una reflexión acerca de lo que es seguir el camino que se espera de ti o el que te marca el corazón… Porque sé que a veces no es fácil y a mí me ha tocado elegir varias veces, tal vez este post te pueda ayudar a poner un poco de luz a tu situación.

Durante mucho tiempo sentí cierta culpabilidad por haber seguido el camino de mi corazón, en lugar de lo que se esperaba de mí. Hasta que al final comprendí que las personas que de verdad te quieren (padres, hermanos, amigos, …), desean verte feliz. Es cierto que tu concepto de felicidad y el suyo  puede diferir, y lo que significa para ti y para ellos puede que no sea lo mismo. Pero en última instancia quieren verte feliz. Y eso tiene que ser bajo tus parámetros.

Si haces lo que ellas quieren pero al final acabas con una depresión profunda, no sirve de nada. Comprender esto fue muy liberador para mí…¡Por fin solté el sentimiento de culpa!

Porque, en realidad, el mejor regalo que te puedes hacer a ti y al mundo, ¡es ser tu misma!

Si recapitulo, tengo que empezar por el momento de elegir mis estudios. Mi vocación profesional no estaba muy definida. Lo cierto es que a los 18 años es temprano para elegir, y al final opté por estudiar fisioterapia. Me fascinaba la salud desde una perspectiva holística, la gran perfección del funcionamiento del cuerpo humano y también la idea de acompañar a personas a recuperarse tras grandes accidentes… (sí lo sé, una idea muy romántica 😉 )

En realidad lo único que sabía era que quería ayudar a las personas. Sobre todo tenía en mente mi sueño de ir a la India a trabajar con una ONG.

Nosotros vivimos en las islas e ir a la península a estudiar era un esfuerzo considerable para una familia. De este modo, trabajando muchísimo mis padres  me pagaron una carrera en la universidad de la península. Una oportunidad por la que siempre estaré agradecida porque me dio una base sobre la cual salir al mundo.

Había un hospital a pocos kilómetros de casa  y parecía que ése era el siguiente paso cuando yo terminara mis estudios.

Pero al acabar de estudiar yo ahorré dinero y decidí marcharme a la India para hacer un voluntariado de 3 meses. Al final terminé trabajando allí y se convirtió en un período de 11 años.

Para nada esto era lo que se esperaba de mí, pero era lo que me hacía feliz.  Era el camino que marcaba mi corazón.

Entre medio, alguna vez quise volver a España y  ser lo que se dice, ‘una mujer de provecho’. Tener un trabajo convencional y tener una vida como ‘se esperaba de mí’.

Pero al poco tiempo de seguir con el ‘debería’, en lugar que con el ‘quiero’, sentía que iba perdiendo mi vitalidad a medida un vacío enorme se apoderaba de mí…

Comprendí que podía tirar de mi fuerza de voluntad por un tiempo, yo tengo mucho sentido de la responsabilidad. Pero a la larga eso tenía un coste muy alto: un profundo agotamiento causado por todo el conflicto interno que, mantenido en el tiempo, yo sentía que me haría enfermar.

Por suerte, el encontrarme ‘con el agua al cuello’, me hacía reaccionar antes de que fuera demasiado tarde…

Por eso ahora ya no tengo duda de que tengo que seguir apostando por el camino del corazón, aunque no siempre sea el más ‘popular’.

Habrá momentos en la vida en los que las circunstancias te obligan a ‘hacer lo que toca’ y lo haces. Pero a la larga, tienes que escucharte y dejarte guiar por la voz de tu corazón.

Lo mismo cuando decidí dejar la India y emprender como coach… Todo el mundo me decía, ‘Con la buena experiencia que tienes, ahora busca un trabajo fijo en una oficina de una ONG’. O ‘¿Por qué no vuelves a la fisioterapia?…Hay mucho trabajo’

Pero eso no era lo que mi corazón quería…

A veces hablo con personas que me cuentan que hacen un trabajo y quisieran hacer otro.  Que se comportan como espera la sociedad y su familia, y no como  son ellas mismas.  Que dicen lo que creen que deben decir y no lo que quisieran expresar.

¿Te sientes identificada con estas situaciones?

Todo esto, cuando lo más natural es ser tú misma. Porque como he leído varias veces, “¡los demás puestos están ocupados!”. En realidad, como te decía antes, el mejor regalo que te puedes hacer a ti y al mundo, es ser tu misma…. Dejar que tu mejor versión salga a la luz y tanto los tuyos como el mundo se beneficien de tu especial talento. Cada persona es única, tiene que aportar al mundo su “don”, esa contribución especial  que solo él o ella puede ofrecer. Sin ésta, habrá un vacío en el universo.

Lo sé,  es más fácil decirlo que hacerlo…

Conocí  una abogada que en realidad quería ser pintora pero que no se atrevía a dar el paso porque en su entorno era considerado algo demasiado bohemio. Un chico vino a verme porque quería ser músico pero su familia le decía que se moriría de hambre. También tengo otra amiga que quería escribir un libro y viajar pero no sabía cómo dejar su trabajo “seguro” porque la tacharían de inconsciente….

¿Qué conlleva esa lucha interna contra ti misma? Pues desgaste, falta de vitalidad, vacío  y finalmente,   enfermedad.  En realidad, sale muy caro. Mucha energía desperdiciada.

¿Te imaginas cuánto talento perdido? ¿Y cuánto tiempo (en realidad tiempo de vida que no se recupera) desperdiciado?

A continuación te presento unas estrategias que te ayudarán en el camino de ser tú misma

  • Acéptate tal y  cómo eres,  sin juzgarte y ni comparte. Así es como eres y no de otra forma. Cuando antes dejes de juzgarte, compararte, valorar si es “mejor” o “peor” ser esto o aquello,  y te aceptes  tal cual eres, más fácil será tu vida. Cada vida es única y aunque como se dice en inglés “el jardín siempre parece más verde en el otro lado”, cada persona tiene su camino y su aprendizaje con sus correspondientes experiencias. Un naranjo no pretende ser un manzano.  Una rosa no se pregunta por qué no tiene la belleza de una margarita. Tú eres tú y el otro es otro.  Cada cual con sus talentos, fortalezas, debilidades. Una persona única y especial. Incomparable.

 

  • Date permiso para ser tú misma. Cuando te aceptas y te permites ser tú misma, también das permiso a los demás para ser ellos mismos. Habrá personas que no les guste mucho porque les recuerda que no han hecho su trabajo personal, pero, let it be!

 

  • Perdónate. Por ser tú misma. Por seguir tu camino y no el que deberías. En realidad, no hay nada que perdonar… ¡Tú sólo puedes ser tú misma! El resto de puestos ya están ocupados…

 

  • Valora la diversidad. ¡Qué maravilla de colores y matices hay en este mundo! Si todos fuéramos iguales, ¡qué aburrido sería el mundo!

 

  • No pretendas gustarle a todo el mundo. Es un hecho.  Habrá gente que te criticará o con la que no habrá sintonía. Está bien; a ti te pasa lo mismo…

 

  • Refuerza tu autoestima. Quererte y saber quién eres y qué es lo importante para ti te dará una fuerza y valor internos que te harán menos susceptibles a las tormentas externas.

 

  • Deshazte de la necesidad de complacer y “quedar bien”. En inglés está muy bien expresado, “looking good”. Quedar bien a costa de ti no es una buena estrategia. Te acaba pasando factura.

 

  • Sé valiente y prepárate para  decepcionar expectativas de otros. Es su problema  y no el tuyo. Las expectativas que tu pareja, tu familia, o tu entorno han creado en base a sus valores, necesidades o prejuicios no son asunto tuyo.  Libérate de ellas.

 

  • Libérate del “qué dirán”. Con el que dirán no vas a ningún sitio. Tú tienes que convivir minuto a minuto contigo misma y estar en paz en tu interior.

 

  • Escucha la voz de tu corazón. Busca ratos de silencio para estar contigo misma, meditar o en contacto con la naturaleza. De este modo podrás reconectar con tu verdad  y reafirmar tu camino. Dentro de ti hay una fuente de sabiduría infinita, ¡conéctate!  

 

  • Rodéate de tu tribu. Rodéate de personas que compartan similares valores y modo de ver el mundo, “tu tribu”.  Es un círculo virtuoso…Siendo tú misma, es más fácil que encuentres a tu “tribu” personas con las que conectas no en apariencia, sino en esencia.

 

Espero que estas estrategias te sean útiles….  Me encantaría leerte en los comentarios y que me contaras, cuál es tu experiencia con ser tú misma, con el ‘quiero’ y el ‘debería’… Y, ¿qué estrategias te resuenan te resuenan más? ¿Qué otras te funcionan?

Si necesitas seguir tu camino y emprender tu propio proyecto pero te acechan los miedos, quiero invitarte a descargarte mi guía gratuita, “Los 5 secretos para vencer tus miedos”.