Hola. ¿Cómo estás?

Hoy vengo a hablarte de ASERTIVIDAD, algo muy importante y muy necesario, pero, muy poco conocido. ¿Te suena?

Para que te quede un poco más claro, déjame que te haga primero unas cuantas preguntas…

Dime la verdad:

  • ¿Has querido expresar alguna vez una queja o un desacuerdo, pero, al final te has callado y no has sido capaz, porque temes que no arreglarás nada y que solo empeorarás las cosas ?

 

  • O, por el contrario: ¿lo has expresado de tal manera que has herido y ofendido los sentimientos del otro?

 

  • ¿Has necesitado en algún momento hacer valer tus necesidades o defenderte y te ha entrado el miedo, o la vergüenza, o la inseguridad, guardándote lo que de verdad sientes solo para ti y aguantando situaciones que te hacen sentir fatal?

 

  • ¿Te tragas tus palabras, porque sientes que será peor decirlo, y después te sientes aún peor por no haber sido capaz de hacerlo?

 

  • O, si te decides a hablar, ¿lo haces cuando ya no puedes más, con rabia acumulada, sin medir tus palabras y sin pensar en las consecuencias, y después te arrepientes de lo que has dicho, porque te das cuenta de que has hecho daño?

 

Si la respuesta es SÍ, te comprendo perfectamente, porque a mí también me ha pasado y sé lo mucho que se sufre y lo mal que se pasa.

Pero, yo he aprendido a superar estas situaciones, y quiero enseñarte a ti también a hacerlo.

¿Me dejas?

Entonces, no te pierdas este artículo, porque te voy a dar las claves infalibles para que esto no te vuelva a pasar nunca más. Y, además, con dos regalos extra, para que lo tengas todo a mano y perfectamente explicado 😉

¿Preparada?

¡Pues sigue leyendo, que empezamos!

 

La asertividad: qué es y para qué sirve

 

Encontrarás bastantes definiciones de esta palabra tan rara, pero, a mí me gusta decir que…

“La asertividad es el arte de comunicarte bien contigo misma y con los demás”

 

Básicamente, consistiría en saber expresarles a los demás tus deseos y tus necesidades, haciéndote respetar y, a su vez, respetando los deseos y necesidades de la otra persona.  

Difícil, ¿verdad? ¡Pues sí! Pero, ¡también tremendamente importante!

Necesitamos poder expresar nuestros deseos y necesidades más profundos con franqueza y honestidad. Necesitamos poder ser coherentes con nuestros sentimientos, con nuestras emociones, con nuestros valores esenciales. Y necesitamos honrarnos a nosotras mismas y al ser humano que somos. Porque, si no lo hacemos, si negamos lo que pensamos o sentimos y actuamos en contra de nosotras mismas, nos negamos como personas, nos auto anulamos.

Y, si no somos capaces de respetarnos a nosotras mismas, nadie más lo hará. Y ello, atenta gravemente contra nuestra autoestima, porque pone en tela de juicio nuestra propia esencia, no solo frente a los demás, que ya es grave, sino frente a nosotras mismas, que somos nuestras críticas más feroces y nuestras peores jueces.

Pero, por supuesto, la otra persona también tiene sus propias necesidades y también le afecta lo que podamos decirle. Al expresar nuestras críticas, quejas o desacuerdos, también necesitamos hacerlo de forma respetuosa, teniendo en cuenta a la otra personas y sin herir, ni hacer daño gratuitamente.

Es vital saber comunicarnos asertivamente, no solo para sentirnos bien con nosotras mismas en nuestra propia piel,  sino también para construir relaciones valiosas, sanas y sinceras. Incluso, me atrevería a decir que el 90 % de los problemas de convivencia importantes, tienen que ver con cómo nos comunicamos. ¿Ves lo importantísimo que es?

Pero, nadie nos ha enseñado como se hace. No es algo que se aprenda en la escuela. Y tampoco es algo que nos enseñen en casa, sino, más bien, todo lo contrario.

Seguramente, si tenemos dificultades para expresar lo que sentimos, es porque desde pequeñas, no se nos ha permitido hacerlo, o hemos tenido ejemplos inadecuados.

¿Te suenan frases como estas?: “Ni se te ocurra quejarte”, “No se habla cuando están hablando los mayores”, “No llores, o vas a ver como lloras de verdad”, “No digas tonterías. Eso no es importante. Olvídalo ya”, “Esto son lentejas y no se hable más”, “Porque lo digo yo, y punto”, “¿Qué vas a saber tú?”, “Si no te parece bien, ahí está la puerta”, “Mientras vivas en esta casa, se hará lo que yo te diga”, etc., etc., etc…

La verdad es que, la mayoría de las veces, preferimos callarnos por miedo a las consecuencias. Y si por fin nos hemos decidido a hablar, hemos acabado copiando esos modelos, y ofendiendo e hiriendo al otro sin querer.

Por supuesto, no estoy diciendo que nuestros padres o nuestros maestros de entonces tuvieran la culpa. Ellos tampoco sabían hacerlo mejor y, simplemente, hacían lo que podían. Ellos también heredaron esa forma de comunicar y se limitaron a transmitirlo con su mejor intención, pensando que era la forma correcta de educar.

Pero, tengo una buena noticia: Se puede aprender a comunicar bien. Se puede aprender a expresar una queja o un desacuerdo, sin herir, sin ofender a la otra parte y, manteniendo nuestra integridad intacta. Y, para hacerlo, basta seguir unas pocas claves muy claras y simples, que yo te voy a enseñar, si sigues leyendo.

¿Te animas a intentarlo?

 

Los estilos comunicativos: Agresivo, pasivo y asertivo

 

Este es un tema que daría para hablar muchísimo y, seguramente, volveré a escribir aquí sobre ello.

Pero, de momento, por simplificar un poco, te contaré que la forma de comunicarnos, básicamente, se mueve en un continuo que iría, de un extremo a otro. De manera que, en uno de los extremos, estaría el estilo de comunicación agresivo, en el extremo opuesto el pasivo y en el centro, justo en el punto de equilibrio, el estilo asertivo.

Te explico en qué consisten cada uno, para que te quede más claro:

 

  • Estilo agresivo: 

    Es la forma de comunicarse que utilizarían las personas que se ponen por encima de las demás, no tienen en cuenta las necesidades del otro y siempre imponen su propio criterio a la fuerza y de forma agresiva. En su mente está primero la palabra “YO” y en su mentalidad está la idea de “YO GANO-TÚ PIERDES”. Seguro que conoces a alguien así, o tú misma te has comportado de esta forma alguna vez, sin darte cuenta.

 

  •  Estilo pasivo:

    Consiste justamente en todo lo contrario. Representa a las personas que actúan de forma pasiva frente a las exigencias de las demás que, como no puede ser de otra manera, suelen ser las personas que se comunican de forma agresiva.  Se suelen infravalorar, no tienen en cuenta sus propios deseos y necesidades y siempre acaban cediendo frente a los otros. Por ese motivo, lo más importante para ellos es “TÚ”, (es decir, el otro), ignorándose a sí mismas, y se mueven con la idea de “TÚ GANAS-YO PIERDO”. Por desgracia, este modelo suele ser el que seguimos la mayoría de las veces, invadidas por el miedo y la inseguridad.

 

  • Estilo asertivo:

    Justo en el centro de ese continuo y en perfecto equilibrio entre los dos estilos anteriores, se encontraría el estilo asertivo. Las personas asertivas, no imponen sus criterios a las demás, pero, tampoco permiten que los demás les impongan sus propios criterios. Saben valorar equitativamente tanto sus propios intereses, como los de los demás, por lo que su palabra representativa sería “NOSOTROS” (“TÚ + YO”) y se mueven bajo la mentalidad “YO GANO-TÚ GANAS”. Por ese  motivo, esta sería la forma de comunicación más adecuada, equilibrada y justa de las tres, y la que debería imperar para conseguir relaciones respetuosas, armoniosas y felices.

 

Te dejo resumidos los tipos de estilo comunicativo y sus rasgos más básicos en la imagen siguiente, para que te quede perfectamente claro y puedas recordarlo mejor:

 

los-estilos-comunicativos

 

Ni que decir tiene que nadie es al 100% pasivo, agresivo o asertivo el 100% del tiempo, sino que solemos alternarnos entre uno u otro estilo, dependiendo de las circunstancias, la situación, con quien nos estemos comunicando, etc.

Por ejemplo, suele ser muy común que una persona con estilo pasivo, que haya estado aguantando situaciones injustas durante mucho tiempo, de repente un día no pueda aguantar más y explote, volviéndose la más agresiva de las personas. Seguro que alguna vez te has encontrado con alguien así, o quizás, incluso te haya ocurrido a ti misma, ¿verdad?

O también puede suceder que una persona típicamente agresiva, de repente sea absolutamente pasiva frente a una persona con mucha autoridad (su jefe o su padre, por ejemplo).

Además, para terminar de complicarlo aún más, también existen estilos mixtos. Por ejemplo, personas que, en apariencia son absolutamente pasivas, pero, que resultan agresivas de manera sutil y encubierta. Ese sería el estilo pasivo-agresivo. Suele ser el estilo de comunicarse que utiliza el chantaje emocional, por ejemplo, diciendo cosas como “haz lo que quieras, pero luego no digas que no te avisé”,  “si lo haces, es que no me quieres”, “tú misma, pero, luego no te sorprendas de las consecuencias”, etc., etc.

Pero, de momento, no vamos a complicarnos con eso y vamos a centrarnos en lo más importante.

Se trataría de que puedas aprender a manifestar una queja o desacuerdo de forma asertiva, protegiéndote a ti misma, expresando lo que sientes, y sin herir al otro.

Parece algo muy difícil, pero, si sigues las claves que te voy a dar, no lo es en absoluto. Y, además, si aprendes a ponerlas en marcha paso a paso, te sirven para cualquier tipo de situación y circunstancia.

¿Quieres saber cómo se hace?

Son seis pasos muy claros y muy estructurados que te sirven SIEMPRE y para todo. Para que los puedas tener a mano, y te resulte más fácil ponerlos en práctica, he pensado dejártelos en un PDF que puedes descargarte a continuación. También he incluido varios ejemplos de diferentes situaciones cotidianas, para que te resulte aun más fácil aplicarlos.

 

Puedes descargar los pasos para una comunicación asertiva AQUÍ

 

 

Tus derechos asertivos básicos: conócelos

 

Ya para terminar, me gustaría hablarte de los derechos asertivos. ¿Sabes lo que son?  Pues son los derechos que todos tenemos como personas y que deberían de sustentar cualquier tipo de interacción, ya que suponen conectar con nuestra esencia y entender, honrar y respetar nuestras necesidades más básicas.

Y, por supuesto, para que nuestras relaciones sean respetuosas también debemos de respetar los derechos asertivos de los demás. (¿Recuerdas aquello de no hacerles a los demás lo que no te gustaría que te hicieran a ti?…)

El problema es que la mayoría de nosotros los desconocemos. Pero, eso tiene fácil solución 😉

Aquí te dejo mi segundo regalo: un nuevo documento PDF que contiene tus derechos asertivos básicos muy claritos y muy bien explicados, para que puedas descargártelos y tenerlos siempre a mano.

 

Puedes descargar tus derechos asertivos básicos AQUÍ

 

 

A modo de resumen:

 

 COMUNICACIÓN ASERTIVA = COMUNICACIÓN CONSCIENTE 

 

  • En la interacción entre tú y la otra persona, ten en cuenta el TODO y amplía el foco, yendo más allá de tu experiencia e intentando incluir la de la otra persona también. Aquí la empatía es clave.

 

  • Pregúntate a ti misma: ¿Qué estoy diciendo? ¿Cómo lo estoy diciendo? ¿Cómo me siento cuando digo esto? ¿Qué efectos tienen mis palabras y gestos en el otro?

 

  • Reflexiona sobre los siguiente: ¿Cómo suelo abordar mis comunicaciones conflictivas con los demás? ¿Huyo? ¿Ataco? ¿Me enfado? ¿Tengo miedo de decir lo que pienso? ¿Digo lo que verdaderamente quiero decir? ¿Tengo en cuenta mis necesidades? ¿Y las del otro? ¿Sé decir NO, cuando es necesario? ¿Respeto mis derechos asertivos y los de la otra persona?

 

Según el doctor Servan-Screiber, los 4 jinetes del Apocalipsis de la Comunicación serían: Crítica, desprecio, ataque, retirada. ¡Procura que no estén presentes en tu forma de comunicar!

 

Dejo para el final unas hermosas palabras que a mí, personalmente, me hicieron reflexionar mucho, cuando las leí por primera vez:

“¿Qué tal si, cuando no quieres, dices que NO; cuando te hace daño, lo dejas; cuando necesitas pedir, lo pides; cuando quieres dar, se lo das; y cuando quieres llorar o gritar, lo dejas salir? 

¿Qué tal si, cuando quieres comunicarte, te abres? ¡Y cuando estás contento, te ríes! 

¿Qué tal si te quedas aquí y ahora, lo único real, en donde hay tanto que no requiere ni del pasado ni del futuro?

¿Qué tal si te das a tu esencia y te dejas Ser verdadero?”

                                                                                                    Claudio Casas, “La paleta del pintor”

 

Pues aquí lo dejo, de momento. Por supuesto, ya sabes que, si a pesar de todo lo que te he contado, sigues teniendo problemas con tus comunicaciones con los demás, puedes contactarme y estaré encantadísima de ayudarte 🙂

¡Ah, no te olvides de dejarme tus comentarios e impresiones a continuación! Ya sabes que me encanta charlar contigo 😉

Díme: ¿Qué te ha parecido este tema? ¿Te parece importante a la hora de mejorar tus relaciones?

¿Cómo te comunicas tú? ¿Qué estilo comunicativo sueles emplear más frecuentemente? ¿Cómo se comunican los que te rodean contigo?

¿Respetas tus derechos asertivos y los de los demás? ¿Te cuesta ponerlos en práctica? ¿Con cuál o cuáles de ellos tienes más dificultades?

Y, por supuesto, si te ha gustado este artículo, no dejes de compartirlo en las redes sociales, para que más personas puedan beneficiarse de él.

¡Mil gracias por hacerlo! 😉

¡Nos vemos pronto de nuevo por aquí!

Un fuerte abrazo

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